EL MAÍZ - LA MILPA
EL MAÍZ — LA MILPA
El maíz es una graminácea alta, robusta, con cañas erguidas que presentan raíces adventicias en sus nudos más bajos y cubiertas con hojas amplias; inflorescencia unisexual, con las flores masculinas insertadas en una hermosa panoja terminal, de largo pedúnculo; y las flores femeninas multiseriadas longitudinalmente en espigas axilares. Espiguillas monoicas: las espiguillas masculinas son bifloras, cortas, desigualmente pedunculadas en cada pareja o sesil una de ellas, y se encuentran germinadas en los dientes alternos de la panoja, con dos agudas glumas exteriores, mebranáceas, vacías, con dos o más glumillas interiores, hialinas, y tres estambres; las espiguillas femeninas son unifloras, muy numerosas, sesiles, densamente imbricadas en series longitudinales alrededor del grueso raquis inarticulado y esponjoso de la gran espiga envuelta en amplias vainas coriáceas, con tres glumas membranosas, hialinas o casi herbáceas, cortas, obtusas o bilobadas, y dos glumillas hialinas, estilo filiforme muy largo, algo bífido en la punta y cubierto de cortas papilas estigmatosas; el fruto (grano de maíz) es ovoideoaplanado o subgloboso, duro y acompañado en su base de las glumas y glumillas marchitas. Cada espiga axilar, conocida con el nombre de mazorca está coronada con numerosos estilos muy salientes y colgantes después de la floración y forman el “cabello de elote”. Nota: En este trabajo las palabras mayas van escritas con mayúsculas, empleándose algunas de las modificaciones a la escritura del nuevo alfabeto maya aprobado en la Primera Asamblea de Filólogos y Lingüistas, que se efectuó en la Ciudad de México en mayo de 1939. El maíz es conocido con el nombre botánico Zea mays, Linnaeus; y con los nombres vulgares: elote (Yucatán), IXIIM, siquilibachi (Sinaloa), tlaoli, tlaotlin, tziri (Michoacán). El maíz es un género monotípico originario de la América tropical, que ahora es cultivado en todo el mundo; mas de él se conocen numerosas variedades “hijas todas de la mano del hombre” (Conzatti), pero sin dejar de reconocer la influencia de los diversos terrenos y climas en que se desarrollan. No se conoce la especie indígena de donde proceden las variedades del maíz; y los botanistas aun no están de acuerdo en lo relativo a dicho origen, porque no se le ha conocido en su estado silvestre; hay quien opina que sea nativo de México central; por lo que todavía hay mucha duda en el asunto; aunque algunas autoridades en la materia creen que esta graminácea provino de la evolución del teosinte, palabra azteca que quiere decir: grano de los dioses. Lo que sí se sabe es que esta planta crece silvestre en las mesetas altas del norte de Centroamérica y en las de México; y que es la única planta que puede cruzarse con el maíz, produciendo varios híbridos que se parecen a este cereal, más o menos; por lo que “todos convienen en que en cierto tiempo y lugar el teosinte apareció en el árbol genealógico del maíz, y como aquella hierba crece solamente en los terrenos altos de la América Central, es lógico y necesario suponer que el maíz fue creado en aquella región”. (Guía de las ruinas de Quirigua, por Sylvanus G. Morley). El maíz es y fue la planta más importante de los mayas, constituyendo su alimento principal por un período de 2,000 a 2,500 años; y puede decirse que su civilización está basada en el cultivo de esta gramínea alimenticia porque el empobrecimiento del suelo producido por el cultivo del maíz ocasionaba las constantes y sucesivas migraciones de sus tribus. Los mayas vivían dedicados a la agricultura y cultivaban, entre otras plantas que les aseguraba su alimentación, cacao, calabazas, chiles, frijoles, tomate, y varios tubérculos y raíces; mas su cultivo principal era el del maíz, “que formaba no menos de las cuatro quintas partes de su alimentación”, aunque sus métodos de cultivo eran sencillos. El sistema de agricultura usual, que se vino transmitiendo de generación en generación, puede ser bosquejado de la manera siguiente: Hacia el final de la estación de las lluvias desmontan un pedazo de terreno (la tumba) derribando los árboles y cortando el matorral para que se mueran y sequen; durante la estación de la sequía, cuando los ardientes rayos del sol tropical ha secado la vegetación del lugar tumbado, ésta es quemada en los meses de marzo y abril; y las abundantes quemas empañan la luz solar y aumentan el calor del ambiente, haciéndose, en veces, sofocante. Las cenizas de los vegetales son dispersadas en el terreno para hacer utilizadas como abono. Cuando caen las primeras lluvias (mayo) se procede a la siembra del maíz; en agujeros hechos con estacas puntiagudas, generalmente de madera (XUL) son arrojados algunos granos de maíz, y algunas veces granos de frijol (KOLILBUUL) o semillas de calabazas (K’UUM); agujeros que son tapados por el pie del sembrador. Si continúan las lluvias abundantes y caen regularmente la milpa se logra; mas si sucede lo contrario la milpa se pierde, porque no hay manera de regarla. Algunas veces las siembras se efectúan poco antes de la caída de las primeras lluvias y se le da el nombre de TIKINMUK que, quiere decir enterrar en seco. Mas este método tiene mayores peligros, porque la tierra está seca, sedienta, aguardando el consuelo de la lluvia para apagar su sed… Entre tanto, “vienen entonces los pájaros y escarban la tierra y se llevan en el pico el grano del maíz; viene la tuza (BAH) y con sus largas uñas abre la tierra y devora la simiente; viene el sol, el terrible, se seca la semilla. Y cuando ruedan las nubes por el cielo y estalla el trueno y cae el manto de la lluvia, la semilla está muerta y el campesino sufre hambre”. (Héctor Pérez Martínez). Después de las primeras lluvias ya se puede apreciar el número de los granos que pudieron salvarse de tantos enemigos, porque el suelo de la milpa se ve tapizado de hojitas lanceoladas, verde-amarillentas; y si alcanza el 50%, entonces se procede a la resiembra. Dos semanas después de la caída de las aguas, el milpero procede con su coa (Pequeño instrumento agrícola terminado en una lámina metálica, encorvada, parecido a la hoz) a limpiar la plantación de las hierbas dañinas, para evitar que las matitas se abochornen, pues si se atrasa la deshierba, la plantita se ahila y está más expuesta a su destrucción por la plaga de los gusanos. Desde entonces comienzan los cuidados de la milpa; cuando está cerca, diariamente va a ella el agricultor para evitar que no entre el ganado, y cuando está lejos, tres, cinco o más leguas de su vivienda, entonces levanta en el centro de la milpa un jacalito conocido con el nombre de PASEL, que le sirve para protegerlo del sol abrazador de mediodía, de las lluvias y aún para pasar las noches y estar en guardia contra los enemigos de la plantación; KITAN, HALEB, KULU, etc., que van a comer las mazorcas, calabazas, melones y sandías; o el homo sapiens que va a robarlas. Cuando el elote está espigando, que por lo regular es a los tres meses, se le da una segunda deshierba, si el crecimiento del matojo lo amerita. Después de cuatro a cinco meses la mazorca sazona y para que no se seque el maíz en la misma mata, en septiembre y octubre, se hace la dobla (WATS’), que consiste en doblar la caña en su parte media, con las manos o con el lomo del machete; y así las mazorcas que encierran la gracia (el alimento del indio) quedan colgando como si fueran senos turgentes, protegiendo los granos contra las lluvias, que al caer, resbalan sobre las brácteas (HOLOCH) impermeables. Cuando la milpa está doblada es cuando el IB alcanza su mayor desarrollo, y florece, sirviéndole de estacas las cañas de elote; y al mes empieza a ser cosechado, porque es muy estimado en la cocina yucateca cuando todavía está tierno. Después se hace el Hoch (cosecha); las mazorcas son desprendidas de las cañas; unas para ser desgranadas (A-NAL) y otras para ser guardadas para “semilla” (I’-NAL), que servirá para la próxima siembra. El maíz desgranado se guarda en trojes (CH’IL): depósitos hechos con palmas de huano (XAAN) o con la corteza de un árbol llamado TSALAM. El desgranado se efectúa “apaleando” las mazorcas en el KAAN-CHE’, una especie de enramada horizontal de delgados troncos separados entre sí por angostas ranuras y sujetados con bejucos, sobre cuatro, seis u ocho troncos gruesos u horcones, según la cantidad de mazorcas que haya que desgranarse al mismo tiempo. Por una escalerilla rústica se sube al KAAN-CHE’; sobre el emparrillado se colocan las mazorcas secas y descascaradas; cuando menos cuatro hombres deben hacer la faena; casi desnudos, ofreciendo sus torsos oscurecidos por nuestro ardiente sol, y armados de gruesos garrotes, apalean y apalean a aquellas que a tan rudos golpes dejan saltar sus granos alimenticios, los que se escurren por las ranuras y son recogidos abajo en sábanas de diversas clases: costales, mantas, petates, etc., escapándose al mismo tiempo nubes de un polvo que causa escozor en la piel desnuda y hace estornudar. Las mazorcas para “semilla” son conservadas también en KAAN-CHE’; entre las ranuras de los tallos horizontales son encajadas con el vértice hacia abajo para que los granos no se pudran con el agua de las lluvias o del “sereno”; así permanecen a la intemperie, a los besos del sol que seguirá infundiéndoles vida y vigor para que sus granos produzcan plantas vigorosas y abundante cosecha. El maíz cultivado generalmente en el estado produce mazorcas generalmente pequeñas, con granos rollizos y duros. Son de las variedades que se cultivan comúnmente: X-NUK-NAL y X-MEHEN-NAL, distinguiéndose entre sí por el tamaño de su mazorca; la primera tiene mazorcas grandes y la segunda las tiene pequeñas, además de que éste empieza a espigar entre los 21 y 30 días de sembrado; y se empieza a cosechar desde los dos meses; al grano de esta especie se le da, impropiamente el nombre de “maíz del país”. En el Diccionario de Motul se consigna PEU (HUN-P’EL-U) como “género de maíz pequeño, amarillo, que se hace en 40 días y es muy temprano. PEU IXIM, si está ya en grano; PEU-NAL, si está en la caña o en la mazorca, por desgranar”. Por el color de los granos se distinguen algunas variedades de maíz, como: SAKIXIM, de granos blancos; K’AN-IXIM, que los produce de color amarillo y es el preferido para ofrendar a las divinidades; CHAC-CHOCH, de granos rojos y grandes; XE’HUH, que tiene granos morados que son utilizados para el TANCHUKUA’; XAK’IN, la que tiene sus granos blancos y negros entremezclados; CHIK’IN-TS’ONOT, de granos grandes, de color amarillo subido, y que sazona a los cuatro meses cultivado especialmente en esta región; y XAXAK’, la que tiene en sus mazorcas granos de más de dos colores. Como generalmente el suelo de la Península sólo está formado por una delgada capa de tierra sobre las “lajas”, el cultivo de maíz pronto lo “cansa”, es decir, lo empobrece, lo agota, y la experiencia ha enseñado al campesino que si se siembra en el mismo terreno dos años seguido, como en la mitad norte de Yucatán, la cosecha del maíz en el segundo año sólo alcanza el 60% del producto del primero; y si se siembra un tercer año consecutivo, la cosecha es menos de la mitad del producto del primer año. Por esto, el agricultor, que no se conforma con la disminución del producto de su trabajo, abandona el terreno que ha cultivado una vez y escoge un nuevo pedazo de monte para preparar su milpa como ya se ha indicado, aunque le resulte costoso y penoso. Sabe que debe abandonar el terreno en que ha cosechado su maíz, para que descanse y se reponga; por lo que después que se levanta la segunda cosecha lo abandona para que transcurrido un período de seis a diez años, según la fertilidad del lugar, se pueble de arboleda suficiente que con sus cenizas fertilice la tierra. Y así, se va alejando de su vivienda; y en veces tiene que caminar leguas para llegar a su plantación, por lo que, muchas veces, prefiere levantar su PASEL y permanecer allí días y días. El milpero vive en constante peligro en el cuidado de su siembra que ha de proporcionar alimento y tranquilidad a él y a su familia; algunas veces muere en su milpa por el veneno de una víbora (cascabel, coralillo, WOLPOCH’) o por la herida del machete fratricida; mas, “por encima de todos estos peligros está la milpa; ella llama al indio con una voz que viene rodando por encima de las edades, y él acude a su emplazamiento”.











